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Piscomar, Madrid

Tenía que encontrar un restaurante interesante en la zona de Puerta de Toledo y elegí este peruano.
Local actual, con un pretendido toque industrial. Ladrillo y madera.
Manteles individuales de plástico y servilletas de papel (bueno). Pésimas copas.
Se ofrece cocina peruana con cierta creatividad. Hay dos menús degustación y carta. Escogimos el llamado Mar y Costa (36 €) que incluye un pequeño, pero rico, pisco sour y una copa de un intrascendente vino D.O.Ca. Rioja. Me quedé con ganas de probar un vino peruano de la carta, pero esta era muy poco sugerente.
Comimos:
-Yuquitas fritas (crujientes, bien fritas, con tarí y tártara)
-Cebiche "Sabe Perú" (de corvina, bastante correcto, quizá algo falto de acidez y con demasiada cebolla)
-Causa limeña (con bonito, salsa de aceituna botija y aguacate, agradable)
-Tiradito de pulpo (bonita presentación, de nuevo salsa de aceituna botija, nada especial)
-Jalea mixtura (la fritura se humedece con el resto de ingredientes y eso la empeora, producto mejorable)
-Conchita acebichada (con mucho cilantro, buen sabor)
-Lomo anticuchero (fantástico adobo que eleva la carne, buen plato)
-Cheescake de lúcuma (con quinoa también, me gustaba más el concepto que la ejecución)
El café no mereció elogios.
La jefa de sala me pareció atenta y amable, no tanto el resto del personal.
Pagamos 39 € por persona.
La impresión general es que todo estaba bien, pero nada excelso. Creo que puede ser una buena opción para acercarse a esta cocina, pero en Madrid hay mejores exponentes de la misma.
Se ven ganas y buena mano, eso no lo dudo. Algo de cuidado en el producto y un poco más de valentía serían de agradecer.

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