Unas copas en Donostia (Gipuzkoa)

Cae la noche y apetece algo de vida...
En el Museo del whisky la oferta de los mismos es abrumadora, casi tanto como sus precios. El bar es muy bonito, y en la parte de abajo hay un pianista amenizando la estancia.
Me decante, tras varias consultas a un gran profesional, por The Singleton. Me gustó bastante, la verdad, pero reconozco que no soy un gran entendido en la materia.
El Dickens es una institución. Su dry martini me pareció bueno, pero su gin tonic Donosti J.D. sí me pareció excelso. La ginebra es Bombay y la tónica Schweppes, así que supongo que la diferencia está en el hielo, en el limón, en el mimo...
La conversación con Joaquín Fernández es otro aliciente, sin duda... Los precios, en cambio, no.
Dos bares a escasos metros de distancia y con la distinción como seña de identidad.

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