Ir al contenido principal

Tasca del Puerto, El Grao de Castellón (Castellón)

La oferta gastronómica del entorno es amplia y está centrada en arroces, mariscos y frituras, y apetece... Entre los diversos locales sobresale este y me apetecía conocerlo.

El local es algo incómodo, con un pasillo muy estrecho y menos distancia entre mesas de la que cabe esperar en un sitio así.

Mesas bien vestidas y copas mejorables.

La carta es variada pero pescados, arroces y cocina marinera protagonizan. En lo enológico, carta no muy larga, precios adecuados y alguna referencia interesante. Escogí El Grifo Malvasía Colección Seco 2019 (D.O. Lanzarote), un vino fragante y untuoso que me gusta bastante.

Comimos:


-Aperitivo (salmorejo con jamón ibérico y flores de calabacín fritas, buena manera de comenzar)
Se sirve también pan, aceite y mantequillas.
-Navajitas de playa (canyuts, uno de mis mariscos preferidos, impresionante sabor, buen punto y aliño a elección, lo cual es siempre un acierto)
-Erizo de mar natural gratinado en su propia concha (maravillosa intensidad, bechamel sedosa, muy bien hecho)
-Arroz negro (paella de sepia, su propia tinta y pescado, potencia máxima e inmaculada cocción del arroz, primus inter pares)
Probé también el dentón de uno de mis acompañantes y estaba esplendoroso.
-Sorbete licuado de mango (agradable)
-Tejas (un clásico de este tipo de restaurantes, sin interés)
Café aceptable para acabar.
El personal se mostró diligente y servicial. Las formas del jefe de sala, algo trasnochadas, desentonan.
Pagamos unos 44 € por persona.
El nivel culinario es alto, no cabe duda. El ambiente, en cambio, es anacrónico.
En esa cocina se ve muy buena mano, todas las preparaciones están dotadas de una fuerza poco frecuente. El producto, muy notable, es la enseña de la casa, pero el equipo de cocina consigue mejorarlo, si es que eso es posible.
Esta zona, merecedora de mucho más reconocimiento gastronómico, tiene en este establecimiento un gran exponente.








Comentarios

Entradas populares de este blog

Desayuno en Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, Canfranc (Huesca)

Un hotel fabuloso en un edificio idílico, eso es este establecimiento. Las habitaciones y la atención están a un nivel muy alto. El resultado es que se disfruta muy especialmente. Probé su buena coctelería , pero quería destacar aquí el desayuno. Un bufé dulce y salado apetecible y cuidado, acompañado además de preparaciones calientes hechas al momento. Entre las opciones, las obvias de cualquier hotel de categoría y algunas otras propias de la zona en la que se encuentra. Buenas impresiones. El precio de la habitación Deluxe Superior con desayuno incluido para dos anduvo por los 250 €. Un lujo que darse alguna vez...

Aimia, Lleida (III)

De nuevo en este restaurante que me gusta mucho. Ningún cambio en la estancia. El menú Aimia cuesta ahora 40 € sin vino y esa era la idea. Además de eso, hay un menú degustación (65 €) y carta. Añadimos los caracoles, pues uno de mis acompañantes es En lo referente a vinos, carta corta, correcta y de precios contenidos. Bebimos  Villa Wolf Gewürztraminer 2021 (Pfalz), que cumple siempre. Comimos: - Croqueta de sobrasada de Xesc Reina y bacalao (buena textura, muy rica) -Crema de calçots y caviar de trucha (demasiado líquida, pero sabrosa y conseguida) -Cazuelita de mejillones con coco thai (cocidos en exceso, pero con una salsa exquisita) -Caracoles al relámpago (no es lo mío, pero los matices están muy bien integrados) - Calamar asado con alcachofas y salsa de fino, ajos negros y jamón (espectacular producto, de los mejores calamares que recuerdo y en un conjunto magnífico) - Nuestro tiramisú (satisfactoria versión, cremoso y valiente) Mejorable café final. El personal se mos...

Cielo Dragón, Zaragoza

Viaje de trabajo el pasado diciembre. Restaurante chino auténtico en Zaragoza . O eso dicen de él. Veamos. A primera vista poco le diferencia de cualquier otro restaurante sin interés. Decoración clásica. Manteles de tela mediocre, copas pésimas. La carta mezcla tópicos con platos algo más curiosos . Hay menú, pero opté por probar la carta.No tomé vino. Comí: - Langostinos kung pao (muy sabroso, levemente picante y con puntos especialmente conseguidos) - Dim sum (caseros, de cerdo, gambas y cebolleta, masa fina y relleno delicado, muy agradables) -Tangyuan (bolas de arroz glutinoso rellenas de pasta de sésamo negro, justo era el día del solsticio de invierno y es lo que se toma en ese momento en la zona de la que es originaria la dueña, intenso, poco dulce, lo disfruté) El personal se mostró correcto, pero ayudaron poco en la decisión. Pagué 25 €. Me gustó bastante. Sabores genuinos, intensidad y cocciones adecuadas . Se nota que se preocupan por ser diferentes en las elaboraciones, ...