Miami Can Pons, Sant Carles de la Ràpita (Tarragona) (III)

 Vuelta a un espacio encantador (y a un gran restaurante).

Pese al tiempo que llevo sin visitarlo, debo decir que todo lo bueno sigue ahí.

Caminos de mesa, copas mediocres y mucha comodidad.

Se ofrece carta y varias fórmulas. Escogimos el menú "Besavi Joan", que permite probar varias especialidades de la casa. El vino va incluido, Gandesola Blanc 2019 (D.O. Terra Alta), y resulta únicamente correcto.

Comimos:

-Langostinos de La Rápita al vapor (calibre medio, excelentes en cuanto a sabor y punto)
-Tostada de ahumados del Delta (excesiva presencia del tomate, pero la anguila ahumada en una preparación es siempre buena idea)
-Mejillones de la bahía al ajo (sabrosos, buena cocción)
-Calamares a la romana (impresionante orly, deliciosos)
-Croqueta negra de chipirones (algo falta de cremosidad, pero rica)
-Pulpo a la gallega (textura suave y aliño conseguido)
-Ravioli de langostinos relleno de verduritas y setas (importante elaboración, el carpaccio de langostino hace las veces de pasta, salsa intensa de marisco y un relleno que de ser más fresco o anisado elevaría el plato hasta el infinito)

-Arroz del Delta "tot pelat" (potencia y un grano fantástico, otro ejemplo de los grandes arroces de esta zona)
-Sopa fría de café con helado de mantecado (sencillo, buen final)
Con el café, que no destacó, se sirvieron unos agradables dulces típicos.
El experimentado personal se mostró muy amable y eficiente.
Pagamos con gusto 38,50 € por persona.
Un menú, en definitiva, que busca el placer del comensal y muestra la capacidad de esa cocina y de esa casa.
Quizá algunas guarniciones y algunas presentaciones necesitarían una revisión, sí, pero aquí se encuentra lo que se busca; autenticidad, producto y confort.
Este es uno de esos sitios que podría visitar una vez cada verano, al menos, para ser un poco más feliz.







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