Casa Federico, Dénia (Alicante)

En Dénia también apetece lo clásico, y esta casa es un símbolo del producto marino.

Terraza calurosa y algo extemporánea.

Mesas bien vestidas y copas pésimas.

La carta ofrece multitud de opciones con mariscos y arroces de la zona como protagonistas. En lo enológico, nada interesante por copas, así que pedí Bobal Blanco Blanc de Noirs 2022 (D.O. Valencia), singular y refrescante.

Comí:

-Gamba roja pequeña de Dénia a la plancha (calibre 3 aunque eran bastante grandes, muchísimo sabor, impresionantes)

-Sepionet a la plancha (media ración, una delicadeza, excelentes)


-Arroz del senyoret (rico, pero quizá esperaba más sabor)

No tomé postre.

Mejorable café final.

Servicio irregular.

La cuesta ascendió a 64 €.

Una buena comida a unos pasos del mar Mediterráneo, que es donde más se disfrutan estas cosas. 

Un restaurante de siempre y para siempre, que requiere de algunos cambios pero que cumple perfectamente lo que promete.

Dénia ya tiene un capítulo importante en mi vida y, en parte, es por su gastronomía.



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