Conocí Goralai en otra ubicación y hace muchos años. Había que volver.
Local céntrico muy grande pero sin luz natural. Agradable.
Mesas bien vestidas.
Se ofrecen varios menús. Escogí el Goralai, su menú básico (36 € en días laborables). No tomé vino.
Comí:
-Aperitivo (paté de atún y romesco, algo soso)
-Hummus, congrio y tortiglioni relleno de su propia carne (descomunal, una versión maravillosa del plato típico de Calatayud, da sentido a todo)
-Trucha del Pirineo en tres cocciones con zanahoria, hinojo y emulsión de yema tostada (en tartar, a la plancha y en unos buñuelos muy ricos, correcto)
-Café y brandy (en diferentes texturas, más técnica que sabor)
Buen café final.
Pagué unos 37 €.
Un menú muy interesante con puntos realmente altos.
Su recreación de los garbanzos con congrio seco quedará en mi memoria.
Creo que es una opción altamente recomendable para comer en la zona y para hacerlo, además, a un precio adecuado.
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