Askuabarra, Madrid

Había leído cosas muy buenas sobre el steak tartare de este sitio, así que había que probarlo.
Local de decoración austera (casi soviética) y muy urbano.
Me senté en un incómodo taburete, pedí el montadito famoso y una caña (bien tirada).
La verdad es que es digno de elogio, hay pocos tartares como este en este país. Realmente delicioso. Se nota la calidad de la carne y el tino con el aliño, me gustan las patatas fritas debajo y hasta el pan estaba bueno. Vale 4,50 €, sí, pero los merece.
Supongo que este restaurante tiene muchas opciones y me gustaría comprobarlo, pero esta ya justifica la visita.

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