Royal Cantonés, Madrid

Confieso que nunca había estado en Usera, es más que un viaje en metro, la verdad...
La idea era restaurante chino auténtico, pues a ello.
El aspecto es el de un chino normal, demasiado descuidado para ser especial.
La carta ofrece platos tradicionales de la gastronomía cantonesa, habrá que ser valiente.
Cerveza china es la mejor opción pues la carta de vinos es muy mejorable.
Tras duras negociaciones y faltas de entendimiento conseguí pedir bastantes cosas y que alguna fuera media ración. No fue fácil.
Comí:
-Ensalada de medusa (el exotismo obliga a pedirlo, pero el valor culinario es nulo, absolutamente ningún interés)
-Plato de asados (pato y panceta, ambos a gran nivel, incluso disfruté más el cerdo con un crujiente magnífico)
-Cazuela de tendón de ternera (textura no apta para todos los públicos, sabor conseguido, tampoco es mi plato)
-Cazuela de berenjenas con carne picada (sabroso y muy bien cocinado)
-Dim sum de pato y boletus (exquisitos, jugosos y muy acertados)
-Tartaletas de huevo (como pasteles de Belém, agradables)
Café mejorable.
El servicio es malo, aunque agradezco el empeño. No me gusta que saquen todos los platos a la vez y sin orden lógico.
Pagué 38 € pero se puede comer por mucho menos.
El viaje es atractivo, lo reconozco. Si vuelvo iré a otros platos, quería probar lo que probé pero ninguna de las preparaciones se convertirán en mis preferidas. Quizá esa panceta...
Faltan decenas de detalles, lo bueno está en el plato.
Es buena idea probarlo.


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