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Saiti, Valencia

El viaje a Valencia se acababa en aquella mañana calurosa de julio, pero quedaba un último homenaje, otro de esos restaurantes a los que les tengo ganas. Vicente Patiño es un gran cocinero así que mis expectativas eran altas.
Sala pequeña, detalles muy cuidados e interiorismo actual. Muy agradable.
Mesas demasiado juntas, manteles individuales y copas óptimas.
Se ofrece cocina de temporada con toques creativos. Además de la carta hay varios menús, elegimos el más económico (25 €) y añadimos la famosísima ensaladilla. En lo enológico carta corta y con interesantes referencias. Opté por un Flor de Ahillas 2014 (sin D.O., interior de Valencia), un curioso y equilibrado vino elaborado con merseguera.
Comimos:
-Verduras encurtidas (caseras, buen aperitivo)
También se sirve pan y aceite, excelentes ambos.
-Ensaladilla (increíble tanto en textura como en profundidad de sabores, parece mentira que este plato pueda llegar tan alto como lo hace en esta ciudad y particularmente en esta casa)
-Menestra de verduras marinas, manzana y espuma de clóchinas (exquisito, la absoluta contundencia que define a Patiño queda patente en esta magnífica preparación)
-Aspic de sardina, berenjena y queso (con piñones y huevas de trucha que redondean el plato, de por sí lleno de matices y complejidad)
-Boloñesa de pescado azul (guiso de altura, otra vez la potencia utilizada con sabiduría, una de las vedettes de la comida)
-Anguila de la Albufera con garrofones y pimientos en salmuera (espectacular la anguila y el guiso en sí, pero el garrofón no es lo mío)
-Arroz meloso de pescado y coliflor (lo menos estimulante del menú, correcto y nada más)
-Café, leche amaretto y chocolate (nula estética pero completo placer, un gran postre para golosos y para los que no lo son tanto)
El café, también magnífico.
Darío es un gran jefe de sala y la maneja con amabilidad y capacidad.
La cuenta ascendió a unos muy adecuados 37 € por persona. Solo añadiré que no me gusta que se cobre el pan fuera del menú.
La relación calidad-precio de este menú es imbatible, ¡qué pocos pueden transitar por estos niveles!
Ya confiaba en la cocina de Vicente Patiño pero todos mis buenos augurios se confirmaron en un par de platos, Sabores nítidos y en todo su esplendor, productos de la zona tratados con criterio y sensibilidad, esa es su firma. Obligatorio visitar este local en una buena ruta gastronómica por Valencia.
Cocina de presente cargada de futuro.




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