Rausell, Valencia

Me gusta visitar marisquerías que han sabido adaptarse, en Valencia la elegida fue esta casa con muchos años de historia.
Ambiente noble, decoración cuidada.
Mesas bien vestidas y copas mejorables.
La carta está centrada en los productos del mar, con alguna incursión cárnica, y deja entrever la calidad de los mismos. Cocina clásica y de temporada. En el apartado enológico se puede encontrar algo interesante a buenos precios. Opté por un Viña Lidón Chardonnay 2014 (D.O.P. Pago Vera de Estenas), expresivo y equilibrado, y un fantástico Mestizaje tinto 2013 (D.O.P. Pago El terrerazo).
Cenamos:
-Tellinas a la plancha (muy sabrosas pero he comido mejores)
Buen surtido de panes y rosquilletas.
-Cazuelita de puntillas con ajetes y habitas (delicioso, combinación conocida y reconocida que aquí alcanza altísimas cotas)
-Fritura de pescado (producto, tratamiento y punto correctos, exquisito)
-All i pebre de anguilas (el que quizá sea el guiso que más me apetece y que aquí es espectacular, gran textura de la anguila y la patata y brutal sabor de una salsa en la que mojar panaderías enteras)
-Hojaldre de crema (muy buen postre, por lo visto las hojas son de Paco Torreblanca y desde luego eran una exquisitez, buena crema casera)
Tras un café que merece elogios se ofreció, en lo que pareció una invitación, un orujo al que accedimos, luego se cobró y eso me parece mal.
El personal anduvo atento y amable.
La cuenta marcó unos correctos 35 € por persona.
En esta cocina saben tratar los mejores productos, de eso no hay duda. Sencillez y criterio, ahí está la clave de este tipo de establecimientos. Aquí ambos se palpan.
Se antoja esta como una casa muy recomendable para esto del buen comer.




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