Genial, Lleida

Día de trabajo en Lleida, buscamos un restaurante cercano y nos decantamos por este.
Se sitúa en un chalet de tres plantas e intenta tener una decoración pop, si es que esa definición es válida. La estancia es agradable.
Caminos de mesa de tela y copas mejorables.
Carta muy amplia en la que los arroces tienen apartado importante. En lo referente a vinos, muy poco donde escoger. Bebimos el agradable Cérvoles Colors 2015 (D.O. Costers del Segre) y el intrascendente Eneldo 2014 (D.O.Ca. Rioja).
Comimos:
-Tartar de salmón con guacamole (correcto, algo tímido)
-Carpaccio de pulpo con patata y pimentón (sabroso y bien trabajado)
-Calamarcitos fritos (buena fritura, algo sosos)
-Arroz negro con gambas y berberechos (buen sabor y buen punto, muy digno)
-Croquetas de chocolate con helado de cítricos (cumplidoras)
-Nuestro coulant al plato, helado de coco y peta zetas (arruinado por un intenso sabor a quemado)
El café, nada especial.
Se sirvió un chupito cortesía de la casa.
Pagamos unos 37 € por persona.
Lo cierto es que la comida no estuvo nada mal. Obviamente no es la excelencia, pero se nota que hay cocina y hay ganas.
Ese arroz me dejó una gran impresión.



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