Una pastelería en Tokio


La película se tituló en Japón "An", como se conoce la pasta de judía roja que sirve de relleno a los dorayakis. Y es que hace muy bien de vehículo en esta buena obra de Naomi Kawase.
Realmente la cinta habla de inclusión social, de acercarnos al diferente, de la soledad, de la crueldad de las personas, del sentido de la vida... Y lo hace con una belleza casi poética.
Un gran reparto y esa fotografía habitual del cine de esta directora completan el círculo.
La cocina de la an o anko, que era como yo la conocía, acaba por unir almas solitarias y por satisfacer paladares. Aquí sí tiene sentido la metáfora visual.
Muy delicada.
Ah, y dulce como un dorayaki...

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