Ramen Kagura, Madrid

Apetecía ramen y elegí este establecimiento.
Impactante cola a la entrada, que esquivé llegando a las 13 h. Intuyo que dan cientos de comidas diarias, a tenor de lo que vi. No reservan, salvo grupos.
El local es sobrio y austero. Al ir solo me ofrecieron un puesto en una barra baja. Incomodísimo.
La carta ofrece ramen en varias versiones y alguna otra especialidad japonesa. Tienen menú diario.
Para beber, Kirin de barril en jarra helada.
Comí:
-Misokatsu (bien empanado, salsa muy sabrosa)
-Karaage (muy rico, correcta fritura, se hace adictivo)
-Tonkotsu miso (impresionante sabor del caldo, buenos fideos y correctas guarniciones, un absoluto placer)
El personal es eficaz.
Pagué 30 €, pero obviamente se puede comer por unos 15 €.
Pues sí, disfruté la comida. Es todo terrible salvo lo que se come, al contrario que en los locales de ver y que te vean.
Todo lo probado tenía una factura muy adecuada, se nota trabajo y técnica.
Sitio perfecto para olvidarte del mundo, centrarte en el plato y saborear la comida. Y por un precio muy suave.
Volveré, creo...

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