Tatau Bistró, Huesca (VIII)

Día de celebración, paraíso gastronómico.
Mesa alta esta vez.
Menú cerrado por cliente habitual. En lo enológico optamos por el Viñas Del Vero Riesling Colección 2018 (D.O. Somontano), que siempre cumple, y una copa de Els pics 2017 (D.O.Q. Priorat), que me gustó bastante.
Comimos:
-Tartar de trucha de El Grado (clásico de la casa, no me canso de comerlo, impresionante)

-Patatas bravas (van modificando la versión, la actual es fantástico, las clásicas siguen siendo las mejores)
-Ensaladilla rusa (que sigue untuosa y rica y a la que han añadido unos huevos de codorniz rellenos que elevan el conjunto)
-Suquet de gambas rojas y calabaza (otra vez esa potencia tan habitual en esta casa, otra vez esa finura, extraordinario plato)
-Cochinillo y pulpo (diferentes preparaciones de cerdo, guiso de morro, terrina de oreja, polvo de cortezas y la propia carne crujiente y melosa con pulpo y pimentón, goloso y sabroso)
-Tatin de manzana (quizá más caramelizada que en otras ocasiones, pero sigue siendo un gran postre)
Muy buen café final.
El personal se mostró a buen nivel, como siempre.
Pagamos 52 € por persona.
Tonino Valiente y su equipo son gloria. Constante evolución, personalidad y mucha clase definen esta cocina y parece que así seguirá siendo por mucho tiempo.
Las palabras se quedan cortas.
Seguiremos disfrutando.

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