Llegamos a Milán y apetecía pizza. Opté por este local que unifica los conceptos de pizza y cóctel en una zona muy noble. Local contemporáneo y con personalidad. Mesas muy pequeñas desnudas. Servilletas de tela. La carta ofrece pizzas con mayor y menor creatividad, otras preparaciones con masas y algún entrante. Terriblemente interesante. La cerveza artesana está más representada que el vino, pero también hay opciones (a precios prohibitivos). Bebí Quvestra Sinfonia in rosso 2018 (Oltrepò Pavese D.O.P.), que resultó frutal y persistente. Llega lo sólido: -Focacce de prosciutto crudo dolce D'Osvaldo y stracciatella (descomunal masa y buen acompañamiento) - Focacce de vitello tonnato, polvo de alcaparras y sal Maldon (misma masa impresionante y una maravillosa preparación con una salsa majestuosa) - Pizza de atún y cebolla (fiordilatte, crema de cebolla, genovese de atún, cebolla de Tropea caramelizada, katsuobushi y albahaca, inolvidable pizza con una masa aterciopelada y una po...
El blog gastronómico de El francotirador