A'Barra, Madrid

El concepto me gustó desde su apertura, y las últimas críticas leídas me convencieron definitivamente. Elegí este restaurante, y su concepto de mediodía en barra, para mi primera comida del viaje.
El local es impresionante. Madera, mármol y lujo. Agradezco especialmente la visita guiada por todas las zonas que me hizo el jefe de sala.
La barra es más impresionante todavía, si es que eso es posible. Y ahí me aposté esperando el espectáculo.
Servilletas de hilo y copas de nivel muy bien elegidas.
La opción única era menú Joselito (65 €), en el que todos los pases llevan cerdo fresco de dicha empresa, uno de los propietarios del establecimiento. Opté también por la opción de la Armonía de vinos (40 €) que se compuso de Amontillado Solera Cayetano del Pino (D.O. Jerez-Xérès-Sherry), La clave 2015 (D.O. Bierzo), Ata Rangi Sauvignon blanc 2016 (Martinborough, Nueva Zelanda), Aureo Seco Añejo Solera 1954 (D.O. Tarragona) y Javier Sanz VDulce de Invierno 2014 (D.O. Rueda). Considero algo desigual la selección, pero la disfruté. Eso sí, precio desorbitado.
Comí:
-Mollete de presa Joselito (textura de merengue en el falso pan, rico)
-Tartar de lomo Joselito, galleta crujiente (base de kataifi fritos, maravillosa carne y buen aliño, para comerte decenas)
-Jamón Joselito GR2013, huevo y patata (su versión de unos huevos rotos, el conjunto no mejoraba el propio jamón)
Tras este pase se sirvió el pan, que, pese a ser una de las supuestas fortalezas del restaurante, me defraudó completamente.
-Papada Joselito, guiso de lenteja caviar (y esferas de ajo tostado, suculento, buena demostración de técnica y criterio)
-Dumpling relleno de lagarto Joselito, garbanzos fritos y tomate especiado (un cocido algo aligerado pero falto de gracia)
-Lubina, oreja y dashi Joselito (el caldo es intenso y especiado, el pescado está en un gran punto, el plato es sublime, de los que no se olvidan)
-Cabezada Joselito, chilimole y mojo de hierbabuena (otro plato mayor para acabar la parte salada, sabrosísimo chilimole y espectacular textura de la carne)
-Macedonia de frutas (crema de yogur, sorbete de mandarina, esponja de jengibre y frutas tropicales, fresco y agradable)
Buen café final.
El personal se mostró amable y diligente. Indicaré, no obstante, que no se inmutaron ante algún comentario de insatisfacción que efectué.
La cuenta ascendió a 107 €.
Aunque hubo platos que merecen todos mis elogios sentí cierta decepción final. En todo momento tuve la sensación de que este menú solo es el aperitivo del que se ofrecía por la noche, o incluso poco comparado con lo que se puede degustar en sala. Así lo transmiten, ¿quizá no se cree lo suficiente en este concepto de mediodía?
Y realmente las cantidades fueron exiguas. Detesto decir esto puesto que es ese tópico habitual entre profanos, pero aquí debe aplicarse.
El esfuerzo que requiere esa cuenta no se vio del todo recompensado, y eso me apena profundamente. Faltaron detalles, faltó emoción.
Con todo y con eso, el plato del dashi y el de la cabezada son inconmensurables. Eso sí era lo que yo esperaba y eso espero recordar con el paso del tiempo.
Quería más.



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