Quema, Zaragoza (IV)

Otra vez en Quema, eso siempre es suficiente.
Mismos condicionantes que en visitas anteriores. Bebí Borsao Selección 2016 (D.O. Campo de Borja), siempre cumplidor.
Comí:
-Aperitivos (Campari, puerro y brioche con crema de queso, correctos)
-Presa marinada y cortada fina, emulsión de pasas al ron, berenjena y champiñón (muy equilibrado e interesante)
-Alcachofas con brandada de bacalao (magnífico tratamiento de la verdura, gran plato)
-Arroz negro con chipirón emparrillado (intenso sabor a tinta y muy buen punto, un arroz de los que se disfrutan)
-Ventresca de atún rojo Balfegó, adobo actualizado y romesco de anarcardos (suplemento de 10 €, impresionante producto y buena técnica, el acompañamiento me satisfizo menos)
-Mole poblano con bizcocho de tamarindo, cacao, helado de aguacate y crema de leche (arriesgado pero exitoso postre de aires mexicanos, sobresale el helado y la conjunción de matices como cebolla, cilantro, mole...)
Buen café final.
El personal se mostró amable y atento hasta el extremo, lo cual agradezco mucho.
La cuenta ascendió a 43 €.
Pues más de lo mismo, cada vez salgo más contento de este restaurante.
Manolito y su joven equipo ofrecen trabajo y dedicación, a lo que se une su criterio y formación. El resultado de todo ello es el disfrute absoluto del comensal.
A seguir.

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