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Farmacia de guardia, Madrid

Un gallego diferente y viajero en pleno Malasaña. Pues allá vamos.
Bar de barrio reconvertido. Mesas altas, tono desenfadado y pinturas de frutos del mar en las paredes. Lo veo adecuado.
Cierta incomodidad debido a la falta de espacio, pero uno ya sabe a dónde va.
Madera desnuda, servilletas de papel y copas correctas.
La carta se centra en pescado y marisco (y también carne) gallegos con tratamientos contemporáneos. Todo especialmente apetecible, además. La carta de vinos es corta y también está centrada en esa región española. Precios algo elevados. Bebimos Ciclohome Treixadura 2017 (D.O. Ribeiro), muy equilibrado y sugerente.
Comimos:
-Ostra gallega con espuma de champagne (ostra rizada, tobiko, verdolaga y el punto ácido y cremoso de la espuma, gran acierto)
-Volandeiras (con mantequilla tostada y sriracha, absoluta delicia, carne intensa y aliño que eleva el resultado final)
-Vieira lañada (molusco curado en sal, ahumado en mesa y lo que sería el sofrito y el crujiente de una vieira rellana al lado, increíble textura, plato muy logrado y especialmente satisfactorio)
-Atún marinado con kimchi (buen producto, salsa potente y encurtidos caseros, conjunto notable)
-Raya frita (inmaculada técnica, nunca la había probado así y me parece una forma interesante de preparar este pescado)
-Torrija de café (partiendo de un brioche casero, helado y galleta también de café, mucho sabor, buen postre)
Agradable café final.
El personal se mostró amable, cercano y muy simpático.
Pagamos unos 36 € por persona.
El producto de O percebeiro y el criterio de Iñaki Bretal y su equipo consiguen unas preparaciones atrevidas pero asequibles, variadas pero logradas.
Especias, salsas y aderezos asiáticos se usan con tino y mejoran lo marino, si es que eso es posible.
Este es uno de esos sitios que visitaría con frecuencia si lo tuviera más cerca. La comida se disfruta mucho, el ticket no se carga en exceso y el ambiente es propicio.
Qué bien.

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