Distrito 37, Zaragoza

Septiembre, compras en Zaragoza y ganas de una buena comida informal. Optamos por este restaurante.

Mesas demasiado pequeñas, manteles individuales y servilletas de papel.

La variada carta ofrece varias las evidentes opciones de comida informal con una vuelta de tuerca. No tomé vino.

Comimos:

-Surtido de croquetas (nada especial, sobresalen las de jamón)
-Pizzaburger pulled pork (hamburguesa de vaca vieja, carne de cerdo deshilachada, rulo de cabra, bacon, cheddar, huevo a la plancha y mostaza envuelto en masa de pizza, curioso y bastante rico)
-Tarta de queso (algo sosa, pero aceptable)
El café, para olvidar.
El personal fue amable.
Pagamos unos 15 € compartiendo todo.
Bueno, me gustó probar la pizzaburger. Se puede decir que es una propuesta interesante.
Quizá esperaba más finura en los platos, pero estamos ante un negocio que cumple con su cometido. Y eso a veces es suficiente.
Recomendable.

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