Hiwakaya, Madrid

Finales de septiembre del pasado año, cena organizada por un buen amigo.

Se cena entre los puestos del Mercado de la Guindalera, eso me gusta mucho.

Manteles individuales de plástico, servilletas de papel y copas mejorables.

La carta ofrece especialidades nikkei y de cocina japonesa con toques creativos. Se puede concertar vino previamente y mi amigo lo hizo. Bebimos el interesante Le bobal 2018 (D.O. Utiel-Requena).

Cenamos:

-Tiradito de pez mantequilla (correcto)
-Causa limeña (patata, aguacate y calamar en tempura, algo denso pero sabroso)
-Tartar de salmón (anodino)
-Isakote roll (pez mantequilla soasado en el exterior, wakame y aguacate, conseguido)
-Crispy roll (maki tempurizado con salmón en el interior, buena técnica)
-Nigiri de buey (demasiado seco, potente)
-Mango con helado de vainilla (agradable)
El personal fue un culmen de la amabilidad, da gusto ver empresarios así.
Desconozco precio.
La buenísima sensación final tiene que ver con la compañía, pero también con el trato y el espacio. La comida, siendo notable, tiene sus áreas de mejora.
Aquí no hay ínfulas ni mentiras, aquí se cocina con producto de mercado y se aplica el criterio y el bagaje del chef José Fernando Tizón.
Y es un placer formar parte por un momento de toda esa verdad.








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