Somiatruites, Igualada (Barcelona)

Somiatruites es un proyecto sugerente. Arquitectura, interiorismo, cocina y sostenibilidad.

El edificio y la sala son preciosos. Acero Corten, cuero (era una antigua curtiduría), madera y ladrillo. Y muy buen gusto, claro.

Mesas desnudas, servilletas de fibra y buenas copas.

Se ofrece cocina creativa con producto del entorno, incluyendo toques chinos aportados por Zhou Mengxi. Existe un apetecible menú del día (15 €), pero escogimos carta. En lo enológico, pocas pero interesantes opciones de cercanía, entre las que me decanté por Mysti blanc 2020 (D.O. Penedès) que se mostrótropical y fresco.

Comimos:

-Dumplings de gambas al vapor con soja (delicados, muy ricos)

-Pan chino de pilota de "carn d'olla", teriyaki y ajo negro (absoluta delicia, extraodinario pan y sedosa y sabrosa carne, apabullante)
-Tempura de flor de calabacín rellena de brandada de bacalao con romesco (espectacular fritura y el mejor romesco que haya probado jamás, primus inter pares)

-Arroz carbonara con falso huevo frito de parmesano (un huevo donde la yema es real y la clara es parmesano corona un arroz con panceta cremoso y con mucho sabor)

Probé también el altamente satisfactorio magret de pato de uno de mis acompañantes.

-Huevo frito del Somiatruites, el cheese cake (trampantojo que encierra una tarta de queso etérea y exquisita, postre para el recuerdo)

Gran café final.

El personal anduvo amable y correcto
Pagamos 29 € por persona. 

El joven equipo liderado por David Andrés y Zhou Mengxin muestra, en sus platos, criterio, solidez y también diversión. La típica cocina que uno querría seguir de cerca.

Ah, y precios extraordinariamente contenidos.

Obviamente, este negocio va mucho más allá de lo gastronómico, pero es muy placentero comprobar la calidad de la propuesta.

Ojalá el éxito de Somiatruites sea un ejemplo a seguir.



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