Ir al contenido principal

Poncelet Cheesebar, Madrid

El queso es una de las pocas cosas que me hace dudar sobre la inexistencia de dioses u órdenes universales, un producto fruto del trabajo del hombre y de la naturaleza, una maravilla.
Y en este sitio se come queso, eso es lo que yo quería.
Local amplio, vanguardista e informal, un acierto a nivel decorativo. Al final del mismo está la cava en la que duermen casi doscientos quesos diferentes, eso alegra la vista.
Mesas poco espaciadas entre sí, manteles individuales y servilletas de papel, eso hay que enmendarlo sí o sí. Copas también mejorables.
La carta es muy variada. Además del queso en sí se ofrecen muchas preparaciones con él y también fondues. Todo muy apetecible. La oferta enológica también es amplia y de precios contenidos. Escogí un Dominio de Tares Cepas Viejas 2008 (D.O. Bierzo), un vino delicado y elegante, una apuesta segura.
Allá vamos:
-Aperitivo, pan y mantequilla de hierbas (espectacular la mantequilla, lo demás aprobado)
-Brandada de bacalao y burrata di Corato (la inesperada primera dama de la cena, sabrosa y de una textura insuperable)
-Bombones de foie, queso y remolacha (más bonitos que intensos, sabor demasiado plano, pequeña decepción)
-Risotto de setas con queso Sbrinz (bastante agradable, sin llegar a la excelencia)
-Tabla de quesos (para dos personas y partiendo de una de las ofrecidas pero modificada a mi demanda, queso fresco de cabra piamontés, Crema Ácida Cuadrado catalán, Chimay biere belga, Epoisses francés, Thurbiau de Thurgovie suizo y un Stilton al Oporto que hacen unos monjes belgas con queso inglés, perfectamente afinados y todos deliciosos, ¡una tabla inolvidable!)
-New York cheesecake (postre delicioso, para comerte mil)
Una copa de buena grappa cerró la cena.
El personal estuvo muy correcto y amable, también algo irregular, no todos los profesionales tienen la misma experiencia y capacidad.
Pagamos 41 € por persona y me parece bien.
Yo esperaba comer buen queso y que la cocina no fuera tan interesante, pero no, también está a buen nivel.
Está claro que es uno de esos sitios "cool" de Madrid, para ver y ser visto, pero es que aquí se come bien. La brandada o el postre son platos que merecen mucho la pena y los quesos harán que vuelva, espero.
Queso y más, mucho más...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Desayuno en Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, Canfranc (Huesca)

Un hotel fabuloso en un edificio idílico, eso es este establecimiento. Las habitaciones y la atención están a un nivel muy alto. El resultado es que se disfruta muy especialmente. Probé su buena coctelería , pero quería destacar aquí el desayuno. Un bufé dulce y salado apetecible y cuidado, acompañado además de preparaciones calientes hechas al momento. Entre las opciones, las obvias de cualquier hotel de categoría y algunas otras propias de la zona en la que se encuentra. Buenas impresiones. El precio de la habitación Deluxe Superior con desayuno incluido para dos anduvo por los 250 €. Un lujo que darse alguna vez...

Cielo Dragón, Zaragoza

Viaje de trabajo el pasado diciembre. Restaurante chino auténtico en Zaragoza . O eso dicen de él. Veamos. A primera vista poco le diferencia de cualquier otro restaurante sin interés. Decoración clásica. Manteles de tela mediocre, copas pésimas. La carta mezcla tópicos con platos algo más curiosos . Hay menú, pero opté por probar la carta.No tomé vino. Comí: - Langostinos kung pao (muy sabroso, levemente picante y con puntos especialmente conseguidos) - Dim sum (caseros, de cerdo, gambas y cebolleta, masa fina y relleno delicado, muy agradables) -Tangyuan (bolas de arroz glutinoso rellenas de pasta de sésamo negro, justo era el día del solsticio de invierno y es lo que se toma en ese momento en la zona de la que es originaria la dueña, intenso, poco dulce, lo disfruté) El personal se mostró correcto, pero ayudaron poco en la decisión. Pagué 25 €. Me gustó bastante. Sabores genuinos, intensidad y cocciones adecuadas . Se nota que se preocupan por ser diferentes en las elaboraciones, ...

Lasai, Bilbao

Buscábamos otro buen menú asequible en Bilbao y optamos por el de este restaurante . Local algo escondido, con mucha madera y sensación de comodidad. Mesas desnudas, servilletas de tela y copas excelentes. Asesora David García y se ve claramente. Se ofrece una cocina calmada ("lasai" es "tranquilo" o "calmado") con base en el producto de calidad y con la vista puesta en la temporalidad . Escogimos su menú del día (Hiria, 39 €), pero hay menús más largos y también carta. El fantástico sumiller Ander Fernández nos ayudó a elegir el vino. Optamos por  Sierra de Toloño Nahikun Blanco 2024 (D.O.Ca. Rioja), cremoso y elegante. También probamos Finca Antigua Moscatel naturalmente dulce 2023 (D.O. La Mancha), untuoso y fresco, y  La Bota de Palo Cortado 86 “Bota NO” (D.O. Montilla-Moriles), una maravilla. Comimos: -Crema de ajoblanco y sardina ahumada (ligero y acertado) - Ensalada de verdinas y bogavante (aliñada como un salpicón, esplendorosa, producto, eq...