Blau de mar, Arenys de Mar (Barcelona) (II)

Vuelta a este restaurante, esta vez en el interior. 

Sensación de comodidad.

Ningún cambio reseñable. Ese día había una actuación de jazz en la terraza, además.

Bebimos Marta Violet 2020 (D.O. Penedès), un vino floral y ligero.

Cenamos:

-Ostras gallegas (finas y sabrosas)

-Calamares de Arenys a la andaluza con mayonesa de guindilla ahumada (impresionante fritura de un gran producto, exquisitez)

-Gambita roja de Arenys salteada  (pequeño calibre pero mucho sabor, deliciosas)
-Mejillones a la vinagreta (buen punto, pero no es mi salsa favorita para acompañarlos)

-Cremoso de chocolate, sorbete de fresas y tierra de almendra (postre de nivel, maravillosas fresas de Can Marpons y cremoso y sorbete conseguidos)

El café es excelente.

El personal, con evidente falta de experiencia, fue amable.

Pagamos 27 € por persona.

Mucho mejor percepción que en mi visita del verano pasado. Todo más nítido, más cuidado y más rico. Y hasta precios más contenidos, aunque esto fue una cena frugal.

Qué alegría.






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