Enigma, Barcelona

Otro de mis sueños hecho realidad.

Más que un restaurante, historia viva de esto que llamamos gastronomía.

Albert Adriá.

Muy buena atención desde la misma entrada. Se pasa por la cocina y recibes el saludo del equipo, detalle que me encantó.

Decoración ya indivisible del concepto. Particular y, a mi juicio, conseguida.

Mesas desnudas, servilletas de hilo y espectaculares copas Zalto.

Tras su apertura, el proyecto ha ido cambiando mucho. Por supuesto, siempre cocina de autor y preparaciones diversas con productos magníficos. En mi visita de finales de agosto, la noche y la carta son los protagonistas. No hay menú, pero te ayudan a fabricar uno.

Me puse en manos de la sumiller Cristina Losada y del equipo de coctelería en lo que respecta a la parte líquida. 

Probé dos cócteles, Aqua di petra, jugo clarificado de pera conferencia y rie whiskey macerado con flor de manzanilla, y Last words, ginebra, lima, marrasquino y chartreuse. Ambos excepcionales.

Los vinos escogidos fueron Tío Pepe Fino Una Palma Colección 2021 (D.O. Jerez-Xérès-Sherry), siempre magnífico, Château Musar Blanc 2009 (Ghazir, Bekaa Valley, Líbano), amplio y graso, y Caliu Syrah Vega Aixalà 2015 (D.O. Conca de Barberà), especiado y frutal. Para los postres, degusté la sidra de hielo estonia Jaanihanso JÄÄ 2017, que me encantó.

Empieza la fiesta:

-Merengue crujiente de manzana verde con sorbete de pisco sour de manzana (etéreo y refrescante, impresionante textura, lo que va a ser tónica durante toda la noche)

-Waffle de albahaca con crema de pistacho verde y yuzu (delicado, buenísimo)

-Bocadillo de jamón ibérico y panceta Joselito (el más fino del mundo, dicen, láminas de pan muy bien hechas y gran jamón, sabroso)

-Pizza de pâte a choux como un gougère con mousse de Gruyère, limón confitado y almendras (espectacular bocado, fabulosa masa y mejor crema)

-Percebe gallego con codium (una delicia inconmensurable)


-Gofre de algas, sésamo y clotted cream (aéreo y sabroso, magnífico)

-Pañuelo de calamar, umeboshi y sal de jamón (elegante, gloria)

-Espaguetis helados de albahaca con consomé de tomate y lyomozarella (sorprendente, muy conseguido juego de temperaturas y matices)

-Canapé con huevo frito, crème fraîche y caviar (golosísima preparación, una delicia)

-Bocadillo de alga nori y atún rojo (sublime, crujiente y sabroso, para comerse decenas)

-Emparedado de salmón ahumado elaborado en Enigma con piel crujiente y crème fraîche de raifort (otro de los hits de la noche, increíble)

-Terrina gelatinizada de steak tartar y trufa negra con foie gras y pistacho iraní (para levantarse y aplaudir, muy equilibrado)

-King Crab a la brasa con salsa de pimienta verde y patatas fritas (el producto llevado a su máxima expresión, excepcionales salsa, pan y patatas fritas)

-Hoja crujiente de shiso, remolacha y naranja sanguina (apasionante, otra vez texturas y sabores al servicio del comensal)

-Tartaleta de pistacho con frambuesas (fantástica)

-Flor de cerezas y almendras tiernas (uno de los grandes postres que he comido, precioso y especialmente curioso)

-Tartaleta de melocotón (agradable)

-Tarta de chocolate y lima (obra de arte que se come, potencia y y refinamiento)

Café de calidad.

El personal fue un ejemplo de amabilidad, consejo y buen hacer.

La cuenta ascendió a los 250 €.

El nivel de excelencia es el máximo, tal y como uno espera en un sitio así. Aquí lo que debe ser crujiente es muy crujiente, lo que debe ser cremoso es pura crema y lo que debe ser fino es una caricia. Qué texturas.

La genialidad solo se puede tocar muy ligeramente. Y aquí se consigue. Durante unas horas formas parte de un mundo de fantasía, de un sitio donde todo está bien.

Hay pasado, pero veo presente y se trazan líneas de lo que será el futuro de la cocina.

Enorme momento.















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