Esta entrada va a ser la que va a recoger todo lo vivido en Budapest y que no es estrictamente un restaurante.
Vamos allá.
Fuimos al Szimpla Kert y lo cierto es el sitio es muy especial. Probamos un gin tonic con una ginebra local, pero el ambiente mejoró al trago.
Los ruin bars son muy curiosos y entiendo su éxito.
En el Mazel Tov, otro de ellos, opté por un espresso martini bastante agradable.
Pero el mejor cóctel del viaje, y de muchos viajes, fue en el MÙZSA, un bar precioso en el hall del Four Seasons.
Bourbon, Unicum, pera y romero para un trago excelente.
Llega la parte dulce.
Salt Bakery es el horno de un chef Michelin y la calidad es sublime. Me encantó el hojaldre con requesón.
Gran café.
Maravilloso local céntrico.
El New York Café es quizá el bar más bonito del mundo, pero la masificación rompe mucho el encanto.
La tarta Dobos es impresionante, eso sí.
En Artizán Bakery el nivel también es alto y las colas son enormes.
Me gustó mucho el hojaldre de semillas de amapola.
En Lui probamos un pastel de arroz y un hojaldre con queso. Muy bien todo.
Buen café también.
En general, en estos y otros local que visitamos, el café en Budapest me pareció muy cuidado.
También me gustó algún bar de vinos como WINE NOT? donde bebí Hold and Hollo Uppp 2025 (Tokaj, Hungría), un espumoso bien hecho.
Y en el Panoramia me tomé una de las cervezas más singulares de mi vida No por la Soproni, pero sí por unas vistas inolvidables.
Y la última gran visita recomendada es el Mercado Central. Imprescindible.
Budapest también cautiva en lo gastronómico. Eso sí, precios altos.
Id si podéis.
Comentarios
Publicar un comentario