Les magnòlies, Arbúcies (Girona)

Creí que este restaurante merecía el desvío, así que adapté la ruta de un viaje a finales de agosto.
La sala es muy bonita. Grande, lujosa y decorada con gusto.
Mesa bien vestida y copas magníficas.
La propuesta gastronómica es creativa, con mucho protagonismo para vegetales y otros productos del entorno. Se ofrece carta y dos menús. Escogí el menor de ellos, Menú de tast (62 €). En lo referente a vinos por copas, pocas pero interesantes opciones. Probé Carisma 2019 (Alt Urgell), un blanco de altura con notas cítricas y de frutas de hueso, y Mas Vida Nua 2017 (D.O. Empordà), un tinto sorprendente.
Comí:
-Mejillones, patata y pimientos del piquillo (un aperitivo de bar adaptado a alta cocina, bien hecho)
-Berenjena, ajo y carne curada (excepcional berenjena asada, buenos matices, gran bocado)
-Judías a la brasa y trucha ahumada (dos productos bien tratados)-Berenjena, ajo y carne curada (
-Albaricoque, migas y butifarra del perol (unas migas que dejan atrás a todas las demás que haya probado, equilibrio y texturas)
-Hinojo, chalota y queso (un plato que me encantó, pero en el que aconsejaría integrar más el queso para alcanzar la gloria)
En ese momento se sirvió pan y mantequilla casera. La locura.
-Tomates del huerto y saúco (once variedades de tomate, frambuesas inmaduras, aceite de mirtilo e infusión de saúco, un plato apabullante en el que la acidez predominante se ve compensada por la infusión densa y ligeramente dulce, me quito el sombrero)
-Huevo de corral, consomé de jamón, calabacín, menta y tanaissie (un gran consomé eleva un conjunto algo anodino, productos de calidad)
-Pargo, lechuga y cereza (un pescado excelente y unos adecuados contrastes)
-Chuleta de cerdo Duroc, alubias de Arbúcies y pepino (cocción impecable de la carne y agradables guarniciones, aplaudo la idea)
-Higos asados en su hoja y sabayón (varias preparaciones con higo, en helado, asados y crudos y un sabayón etéreo y delicado, goloso)
-Sorpresa helada de chocolate negro y pimiento (más presencia del chocolate, solo correcto)
-Petit fours (agradables)
Café a muy buen nivel.
El personal se mostró especialmente amable y diligente.
Pagué con gusto unos 81 €.
El joven chef Víctor Torres revela en este menú buena parte de su conocimiento y de su capacidad. Al mimo por el producto y el detalle se unen criterio y técnica. Lo que ocurre siempre que se hace bien, vamos.
En esta casa el concepto de "cocina de proximidad" alcanza un verdadero sentido. De hecho, gran parte de lo que se sirve proviene de los alrededores de la localidad en la que se encuentra. 
Eso permite articular un discurso nítido y sencillo que se traduce en platos nítidos y sencillos. Y eso siempre es lo más difícil.
La familia Fradera lleva años haciendo las cosas bien y parece que así seguirá siendo. Y eso me alegra.







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