Nomo Braganza, Madrid

Todavía no había estado en ninguno de los locales del grupo Nomo, así que ya era hora de remediarlo. Su sede madrileña fue la elegida.

El espacio es bonito, destacando ladrillos, molduras y dorados.

Tomamos sitio en la barra, que es bajísima y no se puede ver el trabajo de los itamaes. Eso no me gusta nada.

La carta, enorme y variada, ofrece especialidades japonesas llevadas a públicos masivos. En lo enológico, bastantes opciones a precios comedidos. Bebimos Kühling-Gillot Qvinterra Riesling Trocken 2021 (V.D.P. Rheinhessen), intenso y jugoso, y una copa de El Hombre bala Albillo real 2021 (D.O. Vinos de Madrid), elegante y cautivador.

Vamos con la comida:

-Maguro sashimi (buen producto, aunque llegó algo frío)

-Yaki hotate to foie (vieira a la plancha con foie del Empordà, espinacas y salsa teriyaki, realmente conseguido)

-Salmonete no tataki (con tirabeques al wok, salsa ponzu y hojas de wasabi fresco, marcado con soplete, absoluta delicia)

-Kinoko Gyoza (de setas y butifarra, con ralladura de foie del Empordà, sabrosas y con una masa bien hecha)
-Ebi no tempura (con salsa kimuchi, buena tempura pero mejorable langostino)
-Toro hosomaki (arroz algo duro, atún poco graso pero intenso)

-Rainbow Tuna (uramaki de tempura de aguacate, ventresca de atún flambeada, cebolla caramelizada, salsa de trufa y yema de huevo, quitaría el dulzor de la cebolla pero lo cierto es que está riquísimo)
-Butterfish to truffle nigiri (correcta versión de este ya clásico)
-Smoke fish roll (uramaki de langostino rebozado en panko con pez mantequilla flambeado, salsa tartara y cebolla caramelizada, adecuada combinación)
-Pannacotta de taro (con helado de yogur y crumble de piña, esperaba otra textura, pero me encanta el sabor y también la presentación, cambiaría el helado por avellana o similar)
-Variado de trufas japonesas (de té matcha con mandarina, chocolate con miso, galleta sablé y pâte de fruits de mango, buena idea para compartir)
El café no pasará a mi memoria.
El personal, más atento que diligente.
Pagamos unos 55 € por persona.
Hay que saber que este no es uno de esos restaurantes japoneses que te cambian la vida, pero creo que es bien interesante.
Esa barra de sushi saca una cantidad ingente de comida, especialmente uramakis. Qué profesionalidad.
El arroz requiere otro mimo, al igual que parte del producto, pero eso conlleva otro precio. Como no puede ser de otra manera.
Cumplidor.









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