Foodie love


Comida, citas y Laia Costa. Muy difícil que salga mal.
El mundo de la gastronomía, la comida, ejerce un papel protagonista en una serie que va de amor, de heridas y de placeres.
La imagen es poderosa, la fotografía está muy cuidada, la dirección es enérgica y pausada cuando debe y Laia Costa es una absoluta maravilla. Todos los defectos, y son graves, los produce el guión, al que le falta vida y originalidad y le sobra algo de afectación.
Isabel Coixet no ha logrado que la serie sea excelente, pero se ve con mucho gusto. Y eso es mucho.
Sobre lo gastronómico hay que decir que la pareja recorre grandes restaurantes y otros más modestos, pero se ve la pasión. Eso lo mejora todo.
El momento de la gyoza, y algún otro, son puro amor.
Quiero que haya más capítulos, pero sobre todo quiero ser él.

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