Me apetecía conocer este restaurante barcelonés, y había llegado la hora.
Local agradable pero muy concurrido.
Mesas desnudas muy próximas entre sí. Servilletas de tela y copas correctas.
Se ofrece una carta apetecible, ecléctica y muy consolidada. Hay un menú (A tus órdenes, chef, 49 €) que permite probar clásicos de la casa y fue lo que escogimos.
En lo enológico, carta corta de la que esperaba más. Bebimos Lluna vella 2017 (D.O.Q. Priorat), frutal y amplio.
Cenamos:
-Ostra “Fine de Claire nº 2” de Thierry con gazpacho de piparra y hierbas (buenos matices, rica)
-Croqueta de jamón ibérico de bellota (deliciosa)
-Tostadita de tartar de gamba blanca, emulsión de sus cabezas, salicornia y vinagre Tosazu (maravilloso bocado, lo mejor de la cena)
-Puerros templados, vinagreta de avellana, mató, tomates secos y limón (muy bien cocinados, gran plato)
-Steak tartar de vaca ecológica “Cal Tomàs”, chile chipotle y yema de huevo ahumada (muy rico)
-Raya con jugo de ibéricos ahumados, chirivía y ajo negro (pescado meloso y sabroso, salsa demasiado protagonista)
-Pequeño arroz seco, tartar de gamba roja de Palamós, emulsión de sus cabezas y carpaccio de pies de cerdo (homenaje a Els tinars, arroz todavía resistente y potente fondo, muy sabroso)
-Pluma de cerdo ibérico, crema fina de ajos confitados, pimiento rojo escalivado, berros y mostazas (espectacular carne, salsa otra vez excesiva)
-Maracuyá, coco y albahaca (fantástico)
-Chocolate, caramelo salado, café y Baileys (predecible)
Buen café final.
Pagamos unos 71 € por persona.
Me parece un menú muy atinado y, dados ciudad y momento, a un precio bastante adecuado. Hay platos impresionantes.
Comprendo el éxito y la imitación que ha provocado.
Buena opción.
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