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Neolokal, Estambul (Turquía)

Me gusta probar la alta cocina en todos los viajes que hago, así que en Estambul opté por este restaurante que tiene una estrella Michelin.

Situado en un edificio de oficinas de la zona de Galata, despliega el comedor en una zona acristalada de la azotea. Al ser verano, se cena en el exterior.

Bonitas vistas. Estancia agradable.

Mesas bien vestidas y copas adecuadas.

Maksut Aşkar y su joven equipo muestran su cocina clásica turca con aires de vanguardia en un único menú (6500 ₺). La carta de vinos, a precios absolutamente desorbitados, es un atlas de la enología turca. Escogí Kayra Vintage Boğazkere 2017 (zona de Diyarbakir), equilibrado y sabroso.

Vamos con la cena:





-Amuse-bouches (pan con hummus de diferentes sabores, que es impresionante, aceite de oliva y buenos aperitivos)


-Sopa de fideos y legumbres (en una textura cremosa y con varios matices, rica)


-Sardinas marinadas, crema de dolma y botarga (servido con una masa crujiente, intenso y sofisticado)


-Imambayildi (originalmente el plato son berenjenas rellenas de verduras, aquí se presenta una berenjena en diferentes texturas que resulta deliciosa)


-Erişte (fideo de huevo tradicional, gambas, piel de pimiento asado y aceite de limón, un plato goloso y convincente)


-Lubina, raíz de cardo, espárrago, judías y aceite de perejil (asombrosa preparación, exquisito)


-Sorbete de acedera (para limpiar el paladar)


-Cuello de cordero guisado lentamente, albóndigas de madre, bulgur con pimiento y espuma de pimiento (uno de los mejores pases de carne que he probado en este tipo de menús, espectacular)


-Keşkül (pudín de almendras y helado de leche caramelizada, rico)


-Baklava con lor y kaymak (con crema de yogur de oveja quemado y crujiente de avellanas, la Turquía dulce en un solo plato, inconmensurable)


-Petit fours (para tomar en casa, correctos)

No tomé café.

El personal, algo irregular, fue atento e intentó ayudar en todo momento.

Pagamos 11250 ₺ por persona. Caro.

El respeto por las tradiciones culinarias turcas es la base sobre la que este restaurante expone su lenguaje de renovación y refinamiento. Los sabores del pasado y del entorno son el inicio, pero ideas y técnicas son contemporáneas. 

Una experiencia para el recuerdo, con preparaciones excepcionales y algún altibajo.

El precio es excesivo, pero el país está en esa situación actualmente.

Lo local, lo nuevo y el disfrute.


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