jueves, 11 de agosto de 2016

Cañadío, Santander

Su sucursal madrileña me encanta y tenía ganas de conocer la casa madre.
Optamos por una cena informal en la zona de barra y mesas. Mucha gente para ser entre semana.
La barra es muy sugerente y además se ofrecen unas cuantas raciones de clásicos de la casa. Suficiente para nuestra idea.
Caminos de mesa de papel y las mejores servilletas desechables que recuerdo.
Bebimos cañas, bien tiradas, esta vez.
Llega lo sólido:
-Anchoas de Santoña 3/8 y pimientos del piquillo (producto de calidad, un placer)
-Rabas de Santander (cada vez que las pruebo me gustan más, ojalá las tuviera más cerca, maravillosas)
-Hamburguesa de bonito (como un tartar de bonito planchado con un aliño bastante acertado, la verdad)
De la barra escogí el pincho de pechuga de pollo y curry y el de bonito con anchoa, ambos a gran nivel.
El servicio se mostró atento.
Pagamos 17 € por persona, muy adecuado.
Pues lo esperado, una muy buena experiencia en un local que es una garantía. Paco Quirós lo hace bien y merece el éxito, sus equipos funcionan y su comida más.
Y yo me alegro.

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