miércoles, 24 de agosto de 2016

La falua, Benidorm (Alicante)

Benidorm es una ciudad peculiar y la gastronomía no parece una de sus virtudes.
Este parece un restaurante notable dentro de la oferta, veamos.
Sala pretendidamente noble y cómoda.
Mesas bien vestidas y copas mejorables.
La carta ofrece múltiples opciones, siendo pescados y arroces lo más llamativo, y sin descuidar ningún apartado. Lo habitual en estos sitios. Nos decantamos por el Menú arrocero, en el cual se nos permitió hacer algún cambio. En lo enológico aparecen bastantes referencias, algunas interesantes, a precios desorbitados. Escogí un muy fresco Al vent Sauvignon blanc 2015 (D.O. Utiel-Requena) y un buen Pasión de Bobal 2013 (D.O. Utiel-Requena).
Comimos:
-Pan con aceite, alioli y tomate (se cobra a 2,75, pésimo pan y poco mejor salsa)
-Ensaladilla rusa (seca y sin gracia)
-Carpaccio de gambas con tartar de ahumados y tomate raf (nada especial, no le encuentro sentido a la asociación)
-Buñuelos de bacalao (realmente agradables, buen entrante)
-Sepia del Mediterráneo al estilo de la Agüeli (rebozada y frita y con mayonesa, tosco pero sabroso)
-Arroz Señoret (contundente y muy correcto en cuanto a punto, pese a parecer desigual, lo mejor de la comida)
-Tiramisú (aceptable)
Un café de poco interés servido con galletas de mantequilla precedió a unos buenos orujos (cortesía de la casa) servidos con generosidad.
Servicio esmerado pero insuficiente.
Supongo que su habitual clientela aplaude esas presentaciones ochenteras y esa ausencia de finura en las preparaciones, mas yo no puedo hacerlo. Hay producto y, a veces, sabor, ¿por qué no una vuelta de tuerca?
Pese a todo sigue pareciendo de lo mejor de la zona, el arroz mejora la sensación final.

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