jueves, 18 de agosto de 2016

Tondeluna, Logroño

Por fin iba a conocer Tondeluna, la apuesta más divertida de Francis Paniego, ¡qué ganas!
El local es tan curioso como bonito. Mesas largas que ocupan toda la estancia y se comparten, madera y colores. Un acierto.
Manteles individuales y servilletas de papel, que creo no adecuados, y buenas copas.
La carta ofrece propuestas variadas y actuales pero también recuerda a su autor. También hay menús. Cocina de mercado muy atractiva. En lo enológico se ciñe casi exclusivamente a su territorio y lo hace con gusto. Escogí un elegante Tobelos Blanco 2014 (D.O.Ca. Rioja).
Comimos:
-Mantequilla con sal Échiré (apabullante y efectiva pero se la llevaron demasiado pronto)
-Lechecillas de cordero, huevo a baja, papada y crema de patata (muy buen plato, conjunto armónico para una de las especialidades de la casa)
-Las croquetas que mi madre Marisa nos enseñó a hacer (fantásticas como todo el mundo sabe, sin duda entre las mejores probadas)
-Mejillones abiertos a la sartén con ajo, perejil y plancton marino (magnífico género y en el mejor caldo posible, increíbles)
-Chipirón levemente curado en sal y asado con crema de verduras (cuidada estética y algo menos de sabor del que esperaba, bueno pese a todo)
-Cocochas de merluza a la plancha sobre patata pil-pil y mahonesa de algas (otra preparación de altura, muy buenos punto y producto)
-Helado de mojito con ensalada de plátano y menta (el postre fresco ideal, mucho trabajo para que parezca sencillo, magnífico)
-Torrija tostada con helado de sombra de higuera y sopa de vainilla (otro imprescindible, un postre soberbio por las partes y el todo)
El café final es absolutamente glorioso.
El personal se mostró atento y capaz. Vi que el restaurante lleva a cabo integración de personas con discapacidad, cuestión que aplaudo. Un ejemplo a seguir.
Pagamos unos muy correctos 35 € por persona.
Uno de esos sitios a los que volver una y cien veces, de los que recuerdas con una sonrisa. Francis Paniego consigue aquí aunar calidad y frescura, lo que no es nada fácil.
Cierta vanguardia y buen gusto para mejorar la gastronomía de la ciudad.
¡Bravo!

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