Plachutta es una institución vienesa y atesora las esencias de la cocina centroeuropea, con sus guisos lentos, sus caldos intensos y sus estofados exquisitos.
El tafelspitz, ternera cocida en caldo de verduras, es su plato emblema y mi principal interés en esta visita.
El local es céntrico y noble.
Paredes blancas, molduras y aire burgués.
Se nos asignó sitio en la terraza cubierta, que es muy luminosa pero hacía calor.
Mesas bien vestidas.
La carta ofrece toda la tradición de la zona. No tomé vino, pero vi precios severos y protagonismo local. Probé una cerveza muy rica.
Comimos:
-Pan mantequilla (excepcionales)
-Aspic de tafelspitz (terrina de caldo, vegetales y ternera con vinagreta y ensalada, me encantó)
-Schulterscherzel (tafelspitz de espaldilla de ternera, caldo espectacular, carne sabrosa y tierna y tuétano fabuloso con unas patatas de guarnición para comer sin parar, un plato que justifica claramente la elección del restaurante)
Se sirve también con una mayonesa con cebollino y otra salsa de rábano picante, que complementan a la perfección.
La recomendación de la pieza de carne fue del camarero y creo que acertó.
-Kalbsrahmgulasch (guiso de ternera con paprika y nata con los estupendos butternockerln de la casa, gran salsa)
No tomamos postre ni café.
El personal se mostró correcto.
Pagamos unos 50 € por persona. El agua con gas de 750 ml. costó 9,50€, inaceptable.
Lo único malo son los precios de bebidas y demás, pero lo cierto es que estamos ante una propuesta gastronómica que ensalza la tradición de la ciudad imperial y que se puede disfrutar en cualquier tiempo y circunstancia.
Hay respeto, hay producto y hay técnica.
Imprescindible.
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