Un par de mercados madrileños

Sé que la excelencia no está en estos mercados convertidos en grandes bares de tapas, pero para un cliente de exigencias medias son un paraíso. A mí me gusta ir de vez en cuando, la verdad.
San Miguel fue el pionero y tiene un encanto superior, ciertamente.
Mejillones mejorables y magníficas conchas finas (este marisco me apasiona pese a no ser el más valorado). También probé la tapa de mozzarella y me gustó.
El otro visitado fue San Antón, más moderno y más tranquilo.
De lo degustado destacaré las zamburiñas (incomprensible que estén sobre hielo pese a estar hechas a la plancha), la hamburguesa de Raza Nostra y esas tostadas de sardina ahumada o de hígado de bacalao de La casa del bacalao.
También hay puntos a mejorar como unos saladísimos calamares a la andaluza, un foie penosamente bañado en una mala reducción de balsámico o alguno más. Pero bueno, le daremos menos relevancia.
Probamos también ese K-Naia 2012 (D.O. Rueda) y oye, no está mal para echar unas tapas.
Nuevos tiempos, nuevas demandas, nuevas ofertas. Estos mercados tienen sitio y se pueden disfrutar, ya lo creo.

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