Este bar es una institución en Biarritz, y lo es por su buen ambiente, por su fiesta y por su buena cocina. Y realmente es impresionante.
Tiene una terraza espectacular, pero el día aconsejaba el interior.
La sala está llena de cuadros de autores locales, fotos históricas y carteles, muchos de ellos con simbología española.
Mesas de mármol desnudas y próximas entre sí. Copas mejorables.
La carta es muy extensa y permite opciones de casi todo tipo, con el producto del mercado como protagonista. En lo enológico, propuestas variadas que van desde la modestia al exceso. Bebimos L'Empreinte 2024 (Bordeaux A.O.C.), un blanco expresivo y elegante.
Cenamos:
-Alcachofas con jamón (una delicia)
-Corazones de pato (lo mejor de la cena, tiernos y llenos de sabor)
-Chipirones a la plancha (gran producto y aliño conseguido)
-Plato de quesos (maravillosos, me encantó el camembert)
Para acabar, y ya en la juerga que montan a diario, me tomé un negroni correcto.
El personal es, dentro de su informalidad, un compendio de cercanía y capacidad.
Pagamos unos 54 € por persona.
Qué buenas sensaciones transmite un sitio así... Se puede comer bien, se puede alargar la noche y se puede disfrutar de la música.
Se ve mimo eligiendo la materia prima y se ve buena mano en cocina. Lo que uno espera.
El éxito es merecido, indudablemente.
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