Vamos con un vino que compré en el aeropuerto de Estambul:
-Vinkara Kalecik Karasi Reserve 2020 (Ankara), monovarietal de kalecik karasi con crianza de 18 meses en barricas de roble francés.
Picota de capa alta, ribete granate.
En nariz es potente y frutal. Frutos rojos, vainilla y chocolate.
En boca es equilibrado y persistente. Cerezas, fresas, cacao y pimienta negra. Retrogusto largo.
Costó unos 20 €.
Turquía es un país con gran potencial en lo enológico, pero los precios internos hacen imposible un consumo frecuente. Imagino que la exportación tampoco es sencilla, pues no se ven muchas botellas accesibles.
Estamos ante un buen vino, pero algo exento de la delicadeza que exige el momento.
Interesante, no obstante.
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