domingo, 22 de abril de 2012

Casa Pedro, Zaragoza

He dudado mucho sobre si escribir o no esta crítica y por fin he decidido hacerlo. Anuncio que va a ser negativa y eso es lo que me cuesta, vamos allá.
Voy a hablar de esta experiencia y nada más...
Mesa de grupo incómoda, se debían levantar varios para que pasara uno, sillas tocando paredes, empezamos mal.
Digamos que en todo se ve el paso del tiempo, especialmente en los manteles. Copas mediocres.
Menú pactado (creo que a 25 €) con segundo a escoger entre varios y un vino del Bajo Aragón para olvidar.
Vamos con lo comido:
-Ensalada de salmón marinado (especialmente malo)
-Patatas a la importancia (para ser una especialidad de la casa muy poco interesantes)
-Anchoas al orio (esto sí, impresionante, un oasis de sabor)
-Ternasco guisado (lo esperaba al horno, así me gusta menos, nada especial)
-Tartita de manzana con helado de vainilla (triste, anodina y con un helado de bajísima calidad)
El café, al nivel de la cena.
Con todo, lo peor no fue la comida, fue el servicio. 45 minutos de espera hasta el primer plato y mucho tiempo entre platos, un horror. Me pareció que los camareros, agradables, no tenían la culpa.
Lo siento por la persona que eligió el sitio que lo hizo con la mejor de las intenciones, pero no tuvieron su noche, se vieron desbordados y la comida no me satisfizo.
Me cuentan que hubo mejores épocas y que fue un mal día, puede ser, pero yo nunca lo sabré porque no volveré.

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